En Tu Caso
Dr. Javier Luque
El ibuprofeno o la pastilla de turno ya no hace nada.
Las radiografías salen bien, pero sigues sin poder agacharte a recoger algo del suelo sin que se te salten las lágrimas.
Llevas años probando cosas y parece que sí, pero no. Acabas volviendo siempre al mismo punto.
Aquí te explico qué está pasando.
Llegas aquí después de dar muchas vueltas:
Ya llevas siete especialistas y sigues sin respuestas claras. O peor: te han dicho que aprendas a vivir con ello.
Te han dicho que "es el estrés". Que sí, influye, pero soltarte esa palabra y mandarte a casa no es una solución.
Y lo peor: empiezas a dudar. De los médicos, del diagnóstico, de tí misma, de si algún día te vas a curar.
Como médico especializado en medicina integrativa y terapia neural, mi trabajo consiste precisamente en traducir lo que tu cuerpo intenta decirte.
Para empezar tu espalda (o tu cabeza, o tu rodilla) no es el problema.
El problema es tu sistema nervioso, cerebro incluido.
Ese que lleva meses (o años) atascado en modo alarma. Protegiendo en exceso. Interpretando cualquier señal como amenaza.
De hecho, tu dolor no empezó el día que te dolió.
Empezó mucho antes. Y para entenderlo de verdad, tienes que mirar hacia atrás. Porque es el resultado de diferentes factores que se han ido acumulando durante toda tu vida.
Y todos están operando ahora mismo. Al mismo tiempo.
Por ejemplo:
Tu cortisol lleva semanas o meses disparado. Ha sensibilizado tus nociceptores (ahora todo duele más) y mantiene tus músculos en tensión permanente.
Tu sistema nervioso ha "aprendido" el dolor. Cada vez que te dolía, tu médula y tu cerebro graban ese patrón. Ahora dispara la alarma antes y aunque no haya daño real.
Lo que aprendiste sobre el dolor (viendo cómo reaccionaron tus padres, lo que te decían cuando te quejabas) sigue ahí. Si en tu casa el dolor era algo peligroso, tu cerebro aprendió a estar en hipervigilancia constante.
El contexto del momento importa más de lo que crees. Frío, tensión, prisa, mala postura, mal sueño… todo eso ya está mandando señales de alerta antes del movimiento que te deja clavada.
Lesiones antiguas, cirugías que curaron pero siguen irritando tu sistema nervioso. Tu cerebro las recuerda y sigue protegiéndote "por si acaso".
Tu cuerpo está diseñado para moverte constantemente, pero pasas 8 horas sentada. Tienes un sistema de dolor con un software de hace 2 millones de años intentando resolver problemas del siglo XXI.
Y hay más. Muchos más factores.
Todos juntos sí.
Tu sistema nervioso no se desequilibra por una sola cosa. Se desequilibra cuando se acumulan demasiados factores actuando a la vez.
Es como una balanza: tu cuerpo puede gestionar cierto nivel de estrés, de mal sueño, de tensión muscular. Puede compensar. Está diseñado para eso.
Pero cuando se suman demasiadas cosas al mismo tiempo (el estrés del trabajo, las noches en vela, la postura estática de 8 horas sentado, el miedo a que vuelva a doler, esa vieja lesión que quedó marcada en tu sistema nervioso, las hormonas disparadas), la balanza se rompe.
Y tu sistema nervioso pasa de "proteger cuando hay peligro real" a "proteger siempre, por si acaso". Se hace demasiado sensible, se hiperactiva.
Se queda atascado en modo alarma.
Empieza a interpretar señales normales como amenazas. Un simple movimiento que antes no era nada, ahora dispara el bloqueo total. El sistema nervioso ya no confía. Ya no distingue bien entre peligro real y falsa alarma y ante la duda, dolor.
Y ahí es donde el dolor se vuelve persistente.
No porque tengas una lesión. Sino porque tu cerebro sigue ordenando protección aunque ya no haga falta.
¿Y cómo se sale de ahí?
Eso no lo arreglas atacando un solo factor. No basta con dormir mejor (aunque ayuda). No basta con reducir el estrés (aunque es fundamental). No basta con entender la biomecánica (aunque importa).
Lo arreglas cuando trabajas en varios niveles a la vez. Es el enfoque que aplico en mi consulta.
Cuando bajas la alarma del sistema nervioso, regulas las hormonas, mejoras el sueño, deshaces los patrones aprendidos y, sobre todo: cuando entiendes qué está pasando de verdad.
El miedo baja. Y cuando el miedo baja, el sistema nervioso empieza a confiar otra vez.
Y ese es el primer paso para salir del bucle.
El dolor deja de ser un enemigo misterioso.
Dejas de tener miedo de tu propio cuerpo.
Empiezas a ver opciones donde antes solo había impotencia.
Y para eso están los emails que envío: para que entiendas qué te pasa de verdad y empieces a salir del bucle.
Cada dos días (excepto los primeros que son diarios) te mandaré algo que tiene que ver con tu caso:
Cómo funciona el dolor persistente.
Por qué tu cuerpo hace lo que hace.
Casos reales de personas como tú.
Ideas que nadie te ha contado.
Nada más suscribirte, empezamos con el caso de María. En 5 emails te muestro todos los factores que están operando en su caso real y de una forma u otra también en el tuyo.
Son más de los que ya te he explicado.
Emails donde te doy información real, útil, que te ayuda a tomar decisiones desde el conocimiento y no desde el miedo.
Porque llevas demasiado tiempo tomando decisiones desde el miedo.
Nada de spam, solo cosas que te sirvan. Que te hagan pensar. Que te ayuden a entender qué narices está pasando en tu cuerpo.
Responsable: Javier Luque Pino.
Finalidad: enviarte mi newsletter y comunicaciones relacionadas con contenidos y servicios de medicina integrativa.
Legitimación: tu consentimiento.
Destinatarios: Los datos serán gestionados mediante Systeme.io (servidores en la UE). No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal.
Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, supresión, limitación y oposición de los datos escribiendo a contacto@gmail.com.
Información adicional: Consúltala en nuestra Política de Privacidad.
© 2025 entucaso.com | Dr. Javier Luque
Legal | Privacidad | Cookies